Comercios
Uno de los motores del turismo argentino es sin duda la gastronomía de nuestro país. Turistas principalmente de Latinoamérica, Estados Unidos y gran parte de Europa vienen a probar el gran secreto de Argentina: sus carnes asadas a la leña o al carbón: vacio del fino (carnes de novillo de exportación); pamplonas de pollo, lomo o cerdo, colita de cuadril, entraña entera, matambre, pechito de cerdo, bife, ojo de bife, medallón de lomo, asado de tira, costillitas y chivito, son alguna de las exquisiteces de nuestro país que tiene publicidad a nivel internacional.
Pero la búsqueda de sabor de los paladares argentinos, ha llevado a un desarrollo monumental de la industria gastronómica en general. En efecto, restaurants con las más diversas especialidades pueden encontrarse en Recoleta, en donde el turismo se concentra atraído por la conocida popularidad de este exclusivo barrio en materia de oferta turística. Las opciones son variadas y encierran las siguientes especialidades: Parrillas / Asadores Criollos, pescados y mariscos, pizzerías, Sushi bar, cocina regional (noroeste argentino y Patagonia fundamentalmente), internacional, mediterránea, de autor, japonesa, italiana, francesa, española, mexicana, cubana, griega y alemana. La experiencia gastronómica que brindan todos estos restaurantes, no se agota en el sabor de sus platos. La distintiva sofisticación y calidad también se ve reflejada en el diseño, ambientación, luces, música, decoración y arquitectura que acompañan armónicamente cada una de estas especialidades.
Pero los restaurantes y cafés de Recoleta no han nacido por y para el turismo únicamente. Muchas de aquellas casonas que hoy abren sus puertas tienen muchísimas décadas que las convierten en iconos del barrio. Por sus mesas han pasado personajes importantísimos de la cultura y política porteña, los que los convierte en parte de la historia de Buenos Aires. El ejemplo perfecto que reúne la historia con el Café es el café-bar La Biela. Su amplia terraza, reunió y reúne a figuras de la política, las artes, el periodismo, la publicidad, el deporte y el meretricio caro. Inicialmente se denominó Aero Bar y en segunda instancia La Veredita. El nombre perdurable de ese café data de la época en que en Argentina estaba de moda el lenguaje del automovilismo —tuerca, en lunfardo— entre los años cincuenta y setenta del siglo XX. De hehco, fueron habitués de La Biela muchos automovilistas, entre los que se destacan Juan Manuel Fangio, Froilán González y Manuel Gálvez, aunque también supo hacer acto de presencia Adolfo Bioy Casares quien allí jugaba partidas de baccarat.
Restaurants, cafés, casas de té, pubs, bares, cena shows (tango/ folclore), confiterías, cervecerías, bares literarios, bares temáticos, son todos los formatos que adquieren los lugares en los se puede disfrutar de los sabores de Recoleta. Para leer un libro solo, charlar con amigos, cenas íntimas, comidas familiares, festejos, charla de negocios, lujo, exclusividad, casual, informal, lounge, after office, clásicos, tradicionales, minimalistas, diseño, etc… en Recoleta se encuentran absolutamente todos “atmósferas gastronómicas”.
Es difícil hablar de la distribución de los restaurantes en Recoleta ya que estos están dispersos por todo el barrio. Sin embargo, hay una concentración mayor de ellos en torno a Plaza Francia y todo el predio que rodea el cementerio de Recoleta. Allí, por la Calle Junín desde Vicente López hasta Av. Del Libertador, se suceden uno tras otras las más exquisitas y exclusivas ofertas gastronómicas. Las parrillas son las que reinan este sector. Luego, a grandes rasgos, sobres las grandes avenidas como Santa Fé, Callao, Libertador, Las Heras, Pueyrredón y Córdoba, encontramos grandes confiterías, cafés y restaurantes generales. Finalmente, en el resto de las calles de Recoleta (de Posadas a Paraguay y de Riobamba a Agüero) se distribuyen el resto de las ofertas en materia de gastronomía.
La alta cocina de los restaurants de Recoleta propone un menú creativo que se renueva constantemente a lo largo del año. En estos paraísos gastronómicos, personal capacitado asesora al los comensales, quienes también cuentan con la presencia de un sommelier para la perfecta elección del vino que acompaña a cada uno de los platos. Codorniz asada, galette de papas y peras secas, hojas de espinaca y manteca de Macís, estación de fileteo a la vista con pan brioche y mayonesa de hierbas y rábano picante; bizcocho de chocolate que fluye, helado de malta tostada y vainilla de Madagascar… cada textura, temperatura y sabor son combinados con glamur y personalidad.
Las comidas regionales, merecen una mención especial puesto que son otro sello muy distintivo de la gastronomía argentina. Por ejemplo, la empanada tucumana se caracteriza precisamente por su elaboración artesanal. La masa es de tipo "casera", sin conservantes, sin colorantes, elaborada en el día con carne cortada a cuchillo y "horneada" a punto. Otro caso, los tamales (también oriundos del noroeste argentino) combinan una base de harina de maíz y anco (una variedad de zapallo) con un relleno de carne de cabeza de cerdo, pasas, huevos y condimentos para finalmente ser cubiertos y atados con una "chala" (hoja seca de choclo). Se cocinan por hervor. El locro típico tucumano, la humita en olla, la humita en chala, alfajores, empanadillas, quesillo con miel, alfeñiques, nueces confitadas, entre otros sabores, son más ejemplos de platos nativos de nuestro país.









