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El método Pilates ó Pilates puede ser practicado por todas las personas: desde jóvenes, mayores, personas que realizan algún otro deporte o las que llevan una vida más sedentaria. Es asimismo recomendable para personas que se encuentran en proceso de rehabilitación o que han sufrido una lesión. De hecho, muchos fisioterapeutas aplican ésta técnica en combinación con otras, para tratar cierto tipo de pacientes.
Aunque el método Pilates se ha dado lugar a una gran cantidad de estilos, existen principios fundamentales que deben estar siempre presentes: alineamiento, centralización, concentración, control, precisión, fluidez, respiración. Así, los ejercicios de Pilates comprenden movimientos controlados, conscientes y coordinados con la respiración. Se trata de una práctica muy técnica, donde la correcta ejecución de los distintos elementos que componen cada ejercicio es más importante que el número de repeticiones o series.
La respiración intercostal y lo que en Pilates se denomina “powerhouse”, son dos elementos que también son claves. Este concepto de “powerhouse” ubica en la parte inferior del tronco (faja que rodea toda la zona lumbar y abdominal) la clave de todo el método de fortalecimiento, es decir, lo que habilita al cuerpo a moverse libre y equilibradamente, evitando movimientos y compensaciones perjudiciales. De esta forma, todos los movimientos se inician y se sostienen desde esta zona. Respecto a la respiración, en Pilates es clave no relajar los músculos tanto en la inhalación como exhalación; el proceso además debe ser lento, continuo y parejo.
Básicamente existen dos grupos de técnicas para el ejercicio de Pilates: una con máquinas y otra sin ellas. Entre las primeras -a su vez- hay cuatro clases de aparatos, a saber: a- reformer, una especie de cama sobre la que se desliza una plataforma mediante unos raíles, similar a la máquina de remo de los gimnasios tradicionales. En los gimnasios suele ser de madera y acero, aunque existen versiones más ligeras y fáciles de transportar que no tienen patas y se apoyan directamente en el suelo. b- trapecio o cadillac, cama con una estructura de acero sobre ella, de la que el practicante puede colgarse en distintas posiciones usando diversas cuerdas y poleas. Existen versiones que combinan ambas máquinas, el reformer y el trapecio. c- silla, consiste justamente en una silla con unos pedales sujetos mediante varios muelles que pueden quitarse o ponerse para disminuir o aumentar la resistencia, y unos apoyos laterales para subirse sobre ella. Se utiliza principalmente para ejercitar las piernas. d- barril, una estructura con forma de medio cilindro, usado especialmente para estirar la columna vertebral. Sin las máquinas, pueden utilizarse recursos tales como aros de unos cuarenta centímetros de diámetro con dos agarres enfrentados que se sitúan a la altura de los tobillos, ofreciendo resistencia para aumentar el esfuerzo. Luego, las bandas elásticas que normalmente se agarran con las manos mientras se sujeta con los pies y también sirven para aumentar la resistencia. Las pelotas de un metro de diámetro para apoyar sobre ellas las piernas o para ejercitar la flexibilidad de la columna vertebral. Las semiesferas, para proporcionar inestabilidad a la práctica de los ejercicios para así desarrollar el equilibrio y potenciar el uso de los músculos internos; y otros objetos como tablas de salto, tablas de extensión, cajones y pesas.
Vistas las características técnicas y los principales conceptos de Pilates, repasemos ahora brevemente su historia y nacimiento que explican muy elocuentemente el éxito de esta práctica que hoy es de carácter mundial. El método Pilates, o simplemente Pilates es un sistema de entrenamientos físico y mental que fue creado a principios del siglo XX por el alemán Joseoh Hubertus Pilates. Esta persona lo ideó basándose en su conocimiento de distintas especialidades como gimnasia, traumatología y yoga. Pilates buscaba controlar el cuerpo, desarrollando los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral.
Fue en Inglaterra donde Pilates comenzó a desarrollar el método al ser internado durante la Primera Guerra Mundial en un campo de concentración. Como enfermero, desarrolló una metodología para mejorar el estado de salud de otros internos. De esta forma, para los más débiles y enfermos montó sobre las camas un sistema de poleas y cuerdas para ejercitar los músculos, lo cual fue el origen de algunas de las posteriores máquinas por él ideadas. Con el tiempo desarrollaría un gran número de ejercicios para ser realizados en ellas, así como otros para ser practicados simplemente en el suelo, sobre una colchoneta.
En 1923 Pilates se trasladó a Estados Unidos y montó en Manthattan, junto a su esposa Clara, un estudio para enseñar su método. Poco tiempo después se hizo popular entre coreógrafos y bailarines, cuyas lesiones derivadas del entrenamiento intensivo les obligaban a pasar largos periodos de recuperación e inactividad.
No obstante, la filosofía y objetivos escenciales, el método es cada vez más influyente en todo tipo de deportes y entrenamientos, siendo muchos los deportistas, bailarines o entrenadores que incorporan sus principios. De hecho, Pilates afirmaba que estos lineamientos debían incorporarse a toda nuestra actividad diaria hasta que acabaran convirtiéndose en algo natural e inconsciente.







